¿Qué pasa si un producto no supera las pruebas?

Recibir un informe de laboratorio que indique que un producto cosmético no ha superado una prueba puede ser desalentador, sobre todo cuando se acerca el lanzamiento del producto. Sin embargo, un resultado negativo no significa necesariamente que el proyecto haya fracasado.

Las pruebas de laboratorio están pensadas para detectar posibles problemas antes de que los productos lleguen a los consumidores. Detectar problemas durante la fase de desarrollo les da a los fabricantes la oportunidad de investigar la causa, mejorar la fórmula o el envase, y recabar las pruebas necesarias para demostrar la seguridad y la calidad del producto.

Los resultados anómalos de los análisis de laboratorio pueden tener distintos significados según el estudio que se haya realizado.

Algunos resultados indican que, por ahora, el producto no cumple los criterios de calidad reconocidos. Otros sugieren que se necesitan más pruebas o una investigación más exhaustiva antes de poder sacar conclusiones fiables.

Por ejemplo, un estudio de estabilidad puede revelar cambios en el aspecto o la viscosidad tras el almacenamiento, mientras que un análisis microbiológico puede detectar una contaminación superior a los límites aceptados. Estos resultados señalan problemas que hay que tener en cuenta, pero no significan necesariamente que el producto suponga un riesgo inmediato para la salud.

El informe de laboratorio siempre debe interpretarse teniendo en cuenta la composición, el envase y el uso previsto del producto.

Revisa bien los resultados de las pruebas de laboratorio

Lo primero es entender exactamente qué es lo que ha fallado.

Los informes de laboratorio suelen incluir observaciones detalladas que describen los parámetros evaluados, las condiciones de las pruebas y los resultados obtenidos. En lugar de centrarse únicamente en si el estudio ha superado o no los criterios de aceptación, los fabricantes deberían identificar qué mediciones concretas no se ajustaban a los criterios de aceptación previstos.

En esta fase, suele ser útil mantener una conversación técnica con el laboratorio. Averiguar si el problema es aislado, progresivo o si podría estar relacionado con algún otro aspecto del producto ayuda a determinar la medida correctiva más adecuada.

Las distintas pruebas revelan distintos tipos de problemas

Las medidas correctivas dependen de la naturaleza del resultado del análisis de laboratorio.

Un estudio de estabilidad fallido puede indicar problemas como:

  • Separación de fases
  • Cambios significativos en la viscosidad
  • Cambios en el color o el olor
  • Incompatibilidad de envases

Un fallo de calidad microbiológica suele indicar que se ha producido una contaminación durante la fabricación, la manipulación de las materias primas o el envasado.

Si una prueba de eficacia del conservante no da buenos resultados, es posible que el sistema de conservación no controle adecuadamente el crecimiento microbiano durante todo el periodo de uso previsto del producto.

Los estudios sobre el rendimiento o que respaldan las afirmaciones también pueden revelar que las pruebas disponibles no son suficientes para justificar las afirmaciones de comercialización propuestas.

Cada tipo de fallo requiere su propia evaluación científica, en lugar de una solución universal.

Identifica la causa principal

Una de las etapas más importantes es averiguar por qué se produjo el fallo.

El resultado visible de un análisis de laboratorio suele ser solo el síntoma de un problema subyacente.

Entre las posibles causas se encuentran la inestabilidad de la fórmula, un envase inadecuado, la variabilidad en la fabricación, una conservación inadecuada, materias primas contaminadas o desviaciones en el proceso durante la producción.

Una investigación estructurada de las causas fundamentales permite a los fabricantes abordar el problema real, en lugar de limitarse a corregir sus consecuencias.

En muchos casos, puede que haya varios factores que influyan y que interactúen entre sí, en lugar de una única causa aislada.

Las medidas correctivas pueden ir más allá de la formulación

Aunque a veces es necesario reformularlo, no siempre es la solución.

Dependiendo de los resultados de laboratorio, las medidas correctivas pueden incluir:

  • Cambiar los materiales de envase o los sistemas de dosificación
  • Mejorar la higiene en la fabricación
  • Modificar los parámetros de producción
  • Actualizar las recomendaciones de almacenamiento cuando esté científicamente justificado

El objetivo es eliminar la causa del problema sin que el producto cosmético deje de ofrecer el rendimiento previsto.

Normalmente hay que volver a hacerse la prueba

Una vez que se han aplicado las medidas correctivas, normalmente hay que repetir los análisis de laboratorio pertinentes.

Esto se debe a que los resultados de laboratorio solo son válidos para la formulación y el envase específicos que se sometieron a ensayo en un principio. Si se han introducido cambios significativos, es posible que los datos anteriores ya no reflejen el producto final.

El alcance de las nuevas pruebas necesarias depende de la naturaleza de las modificaciones. Los ajustes menores pueden afectar solo a determinados estudios, mientras que los cambios importantes en la formulación o el envase pueden requerir una reevaluación más amplia.

Por eso, los fabricantes deberían hablar de las modificaciones propuestas tanto con el laboratorio de ensayos como con el evaluador de seguridad de los cosméticos antes de dar por hecho que los resultados anteriores siguen siendo válidos.

¿Se puede seguir comercializando un producto aunque no haya superado una prueba?

En general, un producto no debería comercializarse en el mercado europeo si los datos disponibles no avalan su seguridad y calidad.

Según el Reglamento (CE) n.º 1223/2009, la persona responsable debe asegurarse de que haya suficiente información disponible para demostrar que el producto es seguro para los consumidores en condiciones de uso normales o razonablemente previsibles.

Si en los ensayos de laboratorio se detectan problemas sin resolver que puedan afectar a la seguridad, la estabilidad o la calidad microbiológica, hay que solucionarlos antes de la comercialización.

Lanzar un producto sin resolver las deficiencias conocidas puede acarrear riesgos normativos, comerciales y de reputación que resultan mucho más costosos que retrasar el lanzamiento.

Prevenir fallos mediante pruebas tempranas

Muchos fallos de laboratorio se pueden detectar de forma más eficaz si las pruebas empiezan en las primeras fases del desarrollo del producto.

Probar las formulaciones prototipo antes de la producción a gran escala te da la oportunidad de optimizar la formulación, el envase o el proceso de fabricación mientras los cambios aún son relativamente sencillos.

Las pruebas de laboratorio tempranas también reducen la probabilidad de que surjan problemas importantes justo antes del lanzamiento, momento en el que las medidas correctivas resultan más caras y causan más trastornos.

Considerar las pruebas de laboratorio como parte del desarrollo del producto, en lugar de como un requisito normativo final, suele hacer que los proyectos vayan mejor.